Historia
El Faro de Cabo Mayor es el faro más antiguo de Cantabria y uno de los más antiguos de España, pues su construcción fue anterior al Plan General de Alumbrado Marítimo de Isabel II (1847) que implicó la construcción de la mayor parte de los faros que integran hoy la costa española.
El primer intento de edificar el faro data de 1778, con el proyecto del ingeniero de marina Joaquín de Ibarguen. Sin embargo, es en 1833 cuando se aprueba su construcción, con diseño inicial del capitán de navío Felipe Bauzá y versión definitiva de Domingo Rojí. Su precio ascendió a 460.000 reales y fue financiado por la Junta de Comercio de Santander, encargada en aquella época de cobrar las tasas a los barcos que entraban en el Puerto.
Así, el nuevo faro se encendió por primera vez la noche del 15 de agosto de 1839, elevándose en el lugar conocido como atalayón de Cabo Mayor donde, desde tiempos remotos, se hacían señales a los barcos, con banderas por el día y grandes hogueras por la noche.
La incorporación de los grupos electrógenos, de la sirena para los días de niebla y otros equipos técnicos y maquinaria redujo sensiblemente el espacio habitacional existente en la base de la torre, de manera que en 1935 se construyó el edificio anexo para la vivienda de los fareros y sus familias, espacio que actualmente acoge el Centro de Arte.
Entorno natural
Situado en el extremo noreste de Santander, el Faro de Cabo Mayor preside la entrada a la Bahía y forma parte de un área litoral marcada por playas y acantilados, así como por un accidentado relieve que alcanza cotas máximas de aproximadamente 60 metros de altura sobre el nivel del mar.
Se trata de uno de los espacios con mayor variedad paisajística y ambiental de Cantabria. De hecho, en Cabo Mayor comienza el Geoparque Mundial Costa Quebrada, reconocido por la UNESCO en 2024 y constituido por 20 kilómetros de senda litoral en los que se concentra un rico y diverso patrimonio geológico y natural.
Centro de Arte
El Centro de Arte Faro Cabo Mayor, único en España y Europa, acoge la muestra permanente de la Colección Sanz-Villar, un excepcional conjunto de 200 obras de arte y 2.000 objetos y curiosidades relacionadas con los faros y reunidas por el pintor Eduardo Sanz a lo largo de toda su vida.
En 2006, ante la necesidad de buscar usos complementarios al Faro, la Autoridad Portuaria de Santander acometió su rehabilitación como centro de arte contemporáneo, manteniendo su función de señal de ayuda a la navegación marítima. El proyecto, obra de los arquitectos Ignacio Pereda, César Barrio y Elena Valenzuela, consistió fundamentalmente en la recuperación del estado inicial del Faro como torre exenta, la compatibilización espacial del uso cultural con la señal y la reconversión de las antiguas viviendas de los fareros en salas de exposiciones.
Espacio de encuentro entre las artes y el mar, el Centro se completa con una programación anual de exposiciones y actividades culturales temporales, que prestan especial atención al universo marítimo en general pero también a temáticas relacionadas con el paisaje, el medio ambiente o la sostenibilidad.
Centro de Arte
El Centro de Arte Faro Cabo Mayor, único en España y Europa, acoge la muestra permanente de la Colección Sanz-Villar, un excepcional conjunto de 200 obras de arte y 2.000 objetos y curiosidades relacionadas con los faros y reunidas por el pintor Eduardo Sanz a lo largo de toda su vida.
En 2006, ante la necesidad de buscar usos complementarios al Faro, la Autoridad Portuaria de Santander acometió su rehabilitación como centro de arte contemporáneo, manteniendo su función de señal de ayuda a la navegación marítima. El proyecto, obra de los arquitectos Ignacio Pereda, César Barrio y Elena Valenzuela, consistió fundamentalmente en la recuperación del estado inicial del Faro como torre exenta, la compatibilización espacial del uso cultural con la señal y la reconversión de las antiguas viviendas de los fareros en salas de exposiciones.
Espacio de encuentro entre las artes y el mar, el Centro se completa con una programación anual de exposiciones y actividades culturales temporales, que prestan especial atención al universo marítimo en general pero también a temáticas relacionadas con el paisaje, el medio ambiente o la sostenibilidad.
Entorno natural
Situado en el extremo noreste de Santander, el Faro de Cabo Mayor preside la entrada a la Bahía y forma parte de un área litoral marcada por playas y acantilados, así como por un accidentado relieve que alcanza cotas máximas de aproximadamente 60 metros de altura sobre el nivel del mar.
Se trata de uno de los espacios con mayor variedad paisajística y ambiental de Cantabria. De hecho, en Cabo Mayor comienza el Geoparque Mundial Costa Quebrada, reconocido por la UNESCO en 2024 y constituido por 20 kilómetros de senda litoral en los que se concentra un rico y diverso patrimonio geológico y natural.
Arquitectura
Arquitectura
El Faro de Cabo Mayor es uno de los edificios más emblemáticos de Santander y Cantabria. De forma cilíndrica y asentada sobre un tambor octogonal, la torre está construida en piedra de sillería, con una altura de 30 metros sobre tierra y 90 sobre el nivel medio del mar.
Su arquitectura refleja los principios inherentes al neoclasicismo que provienen de la Ilustración: racionalidad, sobriedad y claridad, pero que están teñidas igualmente del ideal romántico presente en las corrientes de pensamiento europeas del siglo XIX. A lo largo de sus más de 180 años de historia ha sido objeto de diferentes ampliaciones y reformas, adaptándose a las demandas de uso y a la incorporación de las novedades técnicas que los avances tecnológicos han exigido.
Características técnicas
El Faro de Cabo Mayor emite dos destellos de luz blanca cada 10 segundos, con un alcance de 21 millas. Su señal acústica de niebla o nautófono emite la señal “M” (de cabo Mayor) en código Morse, con dos pitidos largos cada 40 segundos.
Su primer foco luminoso fue una lámpara de aceite, con un aparato óptico compuesto por ocho lentes, 100 espejos superiores y 60 inferiores, que concentraban el haz de luz por reflexión.
En 1913 se instaló una lámpara de vapor de petróleo, que mejoraba considerablemente su alcance. En 1920, la óptica fue sustituida por un sistema bivalvo de paneles catadióptricos de la casa francesa Barbier, Bernard et Turenne (BBT), que ha prestado servicio de forma ininterrumpida hasta hoy. Este conjunto catadióptrico albergaba dos lámparas incandescentes que han sido renovadas y sustituidas recientemente por tecnología LED.